Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de agosto de 2007

Cinecittà, 70 años de la fábrica de los sueños

Revista Que Pasa, agosto 2007 (Chile)

“Aqui se respira el misterioso proceso de la creación”. Así definía Federico Fellini a Cinecittà, y como no, si aún hoy caminando por sus 600.000 mt2 se puede encontrar la reproducción de la Fontana de Trevi –utilizada para los particulares de la escena de Anita Ekberg en “La Dolce Vita”- o trozos de la monumental escenografía de “Cleopatra”, que vió nacer el fogoso –e intermitente- romance entre Elizabeth Taylor y Richard Burton.


Este año el mundo del cine está de fiesta, no sólo por la glamorosa 60° versión del Festival de Cannes de mayo pasado, sino también por las siete décadas que Cinecittà, la mítica ciudadela romana que posee los estudios más grandes de Europa, cumple este 2007.
Fue en 1937 cuando, por primera vez se escuchó el grito de “acción!” en uno de los multiples set de la llamada “Hollywood del Trastevere”, los estudios donde se han realizado más de 3.000 films entre producciones italianas e internacionales, especialmente norteamericanas. De ellas casi 90 han sido nominadas al Oscar, mientras que 47 han obtenido la estatuilla que –más allá de las criticas- continua a ser el termostato de la cinematografía mundial.
Imposible olvidar a Audrey Hepburn y Cary Grant girando en Vespa por Roma, en “Vacaciones romanas” (53); o las hordas humanas y monumentales escenografías del imperio romano de “Quo vadis?” (51), “Ben Hur” (59) o “Cleopatra” (63), o la Fontana de Trevi nocturna de “La dolce Vita” (60), todos ellos indefectiblemente ligados al imaginario de Cinecittà.
Espejo de la realidad italiana, con su prepotencia preguerra, su miseria posterior y el renacer económico que es “escenografía” de los años del technicolor de la cinematrografia hollywoodiana; Cinecittà es al mismo tiempo, historia real y ficticia.

Un largo “flash back”...
Cinecittà nace del deseo personal de Benito Mussolini que, como Stalin e Hitler, reconoció el potencial ideológico de la comunicación... aunque para algunos históricos, influyeron también pasiones más personales, como el interés de su hijo Vittorio en el cine (en los años siguientes, director de varias revistas especializadas) y el deseo de la hermana de su amante, Clara Pettacci, de convertirse en actriz.
El hecho es que el 29 de enero de 1936 se posó la primera piedra de lo que sería la Ciudad del Cine en la Via Tuscolana 1055, entonces una zona rural ubicada a unos a 9 kms. de Roma. En 475 dias se construyó una moderna obra arquitectónica racionalista, que en los 600 mil mts. disponibles edificó 140 mil: un total de 73 edificios, de ellos 16 estudios de filmación con protección acústica (hoy 22), 21 salas de maquillaje, estudios de sonido, salas de proyección, una piscina de 7.000 mt2 para las escenas de mar, oficinas y 8 kms. de calles asfaltadas bordeadas por pinos romanos y arbustos de laurel, con una planta fija de 900 empleados.
La estructura prácticamente no ha cambiado: cruzando la puerta principal de Via Tuscolana un gran parque jardin que ejerce de núcleo da la bienvenida, al extremo opuesto de la entrada, las oficinas centrales, tras de ellas el estudio N°5, el más grande de Europa. En torno al parque una treintena de edificios de color ocre y naranja, concebidos para cumplir toda la fase de elaboración de un film (vestuario, maquillaje, utilería, montaje) son las “arterias” que “alimentan” a los estudios y permiten que el trabajo que se desempeña en ellos sea absolutamente autónomo y, por ende, el desarrollo contemporáneo de diversas producciones.
Esta capacidad de generar realidades paralelas se convirtió en un sello de Cinecittà: guardias romanos y galos jugando futbol en los jardines, Nerón y Rigoletto en agitada conversación, mientras Cleopatra tomaba un cafe con el director de turno.
De aqui también la afirmación de que sólo bastaba ingresar con una buena idea, Cinecittà y su óptimos técnicos y artesanos podían convertirla en realidad: desde la bajada de la pizarra y el consiguiente grito de “acción”, hasta la primera copia del film.
La primera película nacida en Cinecittà fue “Scipione L’africano” (37), de Carmine Gallone, que narraba la batalla de Cartago. El grandilocuente filme, premiado en la quinta versión del Festival de Venecia como mejor film nacional, tenia citaciones directas a la conquista italiana de Etiopía y referencias a la oratoria de Mussolini,
quien habria participado en la escritura del film sin aparecer en los créditos.
La crónica de la época habla de la fastuosa inauguración de Cinecittà a la que asistió un Duce fascinado: visito 4 de los 16 estudios, en el número 7 una orquesta tocó parte del soundtrack de “Scipione L’africano”, mientras en los 3 restantes visitó grabaciones en curso. La ciudad del cine que significaría un frente a frente de la Italia imperial con Hollywood, habia nacido.
Hasta 1943 (en 6 años) se realizaron cerca de 300 films, todos ellos sujetos a los beneficios de leyes proteccionistas impuestas por el facismo, que lograron desplazar de su territorio al ya fuerte mercado estadounidense. Una de estas fue la tasa por el doblaje de todos los films en lengua extranjera, aunque el impuesto ya no existe, la costumbre del doblaje se mantiene hasta hoy.

La Guerra real en el reino de lo ficticio
En julio del 43, el “Eje” que reunía a Italia, Alemania y Japón, inicia su crisis final. Mussolini es destituido y encarcelado, pero prontamente liberado por los alemanes e instalado en un gobierno títere en el norte de Italia... hasta ahi traslada su obsesión cinematográfica, y en Venecia instala su “Cinevillaggio” (“villa del cine”) con material de Cinecittà.
En el centro de la bota los enfrentamientos entre alemanes y aliados aumentaban, y Cinecittà no estaba exenta. Los nazis saquearon todo aquello que los técnicos y artesanos no lograron desmontar y guardar en sus casas, y las arboladas calles y amplias dependencias se transformaron en habitación temporal para las víctimas de los bombardeos y en campo de prófugos para los italianos llegados desde el sur, Dalmacia y Libia, y para extranjeros (eslavos, austriacos, polacos, chinos y alemanes) que esperaban sus visas para viajar al continente americano.
Este fue el periodo más oscuro de Cinecittà, el objetivo para el que había sido creada casi no existía. En 1944, los estudios N°6 y 7 habian sido destruidos por las bombas, en los camarines funcionaba la Cruz Roja y una organización internacional para refugiados; el magnífico estudio N°5 (con los disparos de metralletas en sus paredes) acogía a unas 1.500 personas, el edificio de la Dirección se habia transformado en un hospital de emergencia y existía incluso una pequeña escuela.
En medio del caos, la magia renacía, mostrando en los hechos la doble política de gestión de Cinecittà postguerra: el producto de masa y el film de calidad, el cine para todos y el cine de autor. La crónica de la época lo muestra, siguiendo el romance de una jovencisima Gina Lollobrigida con un médico del Hospital de la Cruz Roja, incorporando a los “habitantes” de Cinecittà y a las masas pobres de Roma como extras (hasta mediados de los 50), y sobre todo “el hijo” de los principiantes directores de preguerra que fuera del recinto desarrollaban un nuevo modo de hacer cine, todo italiano: el neorrealismo.
Poco había en Cinecittà, los estudios destruídos y ocupados, y el poco material de filmación que no habia sido llevado al “Cinevillaggio”, estaba vencido. Esto llevo a unos jovencísimos Luchino Visconti, Roberto Rossellini y Michelangelo Antonioni a filmar a la calle, y asi nació uno de los géneros cinematográficos más interesantes de la historia del cine, un cruce entre realidad y domumental, una narración coral realizada por actores no profesionales que hablaban de la miseria y la desocupación. “Roma, ciudad abierta”(45) y “Ladrón de Bicicletas”(48), son dos clásicos indiscutidos.
Pero volvamos a Via Tuscolana. Aunque con excepción de 1945, en que nada fue filmado, los años restantes al menos 3 películas menores salieron de la “a mal traer” ciudad de los sueños. El manual de moral laica para la renaciente Italia “Cuore” (47), de Duilio Coletti con Maria Mercader y Vittorio De Sica -basado en el libro del mismo nombre de Edmundo De Amicis- es considerado el primer film de Cinecitta de la post guerra.
Pero la necesidad de dinero era urgente y los más de 200 millones de liras que fueron invertidas en 1948, tras las manifestaciones (que incluian estrellas de la talla de Anna Magnani) en Piazza del Popolo, y a leyes que –sin la rigidez anterior- obligaban a las salas a un mínimo de proyecciones nacionales, no bastaban.

Hollywood cruzando el Atlántico
Poco a poco Cinecittà se fue levantando, pero los colosos norteamericanos del cine (la MGM, la Paramount, United Artist y la Warner Bros), que habían sido mantenidos a raya por las leyes proteccionistas del facismo, eran dueños y señores de las salas italianas.
El neorrealismo era “producto de exportación cultural”, pero la imagen que daba de la península no era, a juicio del nuevo gobierno Demócrata Cristiano, la que necesitaba el país. Así en 1949 fue firmado un acuerdo entre Cinecittà y la MGM, que permitió una toma de poder arrogante, generosa e indecentemente gastadora por parte de la industria norteamericana y una nueva imagen de Italia, elegante y exhuberante.
Con un dólar fuerte, la necesidad de olvidar la reciente guerra, una sociedad ansiosa de glamour y, como soundtrack las canciones de Perry Como, Connie Francis, Frank Sinatra y Dean Martin, comienzan los años 50 para la Ciudad del Cine.
Nacen los “paparazzi” (denominados así en “La dolce vita”) que se apropian de Via Veneto –rebautizada la “via del pecado” – y apuntando los flashs contra figuras –y figuritas- alimentan la máquina de la naciente cinematografía mundial. El film que inauguró la “nueva coalisión” fue “Quo Vadis” (51) de Mervin LeRoy, con Peter Ustinov y Debora Kerr. Una magnífica reconstrucción de época, 32.000 trajes, un inolvidable incendio de Roma y una columna sonora que se transformó en el “sonido oficial” de la antiguedad. El film tuvo 7 nominaciones al Oscar, pero no venció ninguno. Una curiosidad?... entre los 6 mil extras diarios que trabajaron en el film se encontraba una quinceanera Sofia Scicolone, más tarde conocida como Loren.
La eficiencia técnica y artistica de Cinecittà, reflejada en la calidad visual del film, y los bajos costos, atrajeron rápidamente nuevos proyectos. “Vacaciones romanas”, el primer protagónico de Audry Hepburn que postuló a 7 Oscar y venció 3, entre ellos el de vestuario. “La condesa descalza” (54), con Ava Gadner y Humprey Bogart; “Adios a las armas” (57), con Rock Hudson y un Vittorio De Sica, candidato al Oscar como mejor actor de reparto, marcó el comienzo de peliculas que mezclaron entre sus actores a lo mas granado de Hollywood y Roma.
“Ben Hur” (58) de William Wyler, con Charlton Heston, marcó una epoca, con 15 millones de dólares invertidos –hasta ese momento el más caro de la historia- fue, por 40 años, la pelicula que ganó más estatuillas (11). En ella trabajaron 100 mil extras (entre ellos Elizabeth Taylor, de vacaciones en Roma), se realizaron 300 decorados, y de los 14 meses de filmación, 3 de ellos fueron integramente dedicados a las escenas de la carrera de cuádrigas. Estos 20 minutos del film significaron la adquisición y adiestramiento de 120 caballos y la consiguiente construcción de espacios adecuados para ellos.
Pero el punto más alto de la colaboración entre Cinecittà y Hollywood fue en 1963 con la apoteósica “Cleopatra” de Joseph L. Mankiewicz, protagonizada por Elizabeth Taylor, Richard Burton y Rex Harrison. La inversión de 44 millones de dólares cari arruinó a la Fox. Escenas y escenografias monumentales, un record de vestidos usados por la Taylor (65, que merecieron un Oscar), pero sobretodo el nacimento de la bizarra pasión entre sus protagonistas que, en la época, desafió hasta al Vaticano.
Capitulo a parte merece la crónica rosa de la época. Amores, escándalos, matrimonios y separaciones giraron en torno a la Mecca del cine italiano, y muchas anécdotas escritas en los anales del séptimo arte tienen como telón de fondo Cinecittà: las cajas de agua mineral (que embotellaban whisky) de Richard Burton o el camarín de la Taylor, de 8 habitaciones, donde una asistente cobraba por mirar por el ojo de la cerradura a la apasionada pareja; los senos postizos de la Hepburn perfectamente ordenados en lo que habia sido su camarín; Ava Gadner que seducida por un gigolò giraba Roma; Roberto Rossellini que abandonaba a Ana Magnani por la hermosa Ingrid Bergman (sin casarse!); la acusación de bigamia contra Carlo Ponti luego de casarse con una novel actriz de nombre Sofia Loren, y un largo etc.
La producción italiana del periodo, no fue menor, lo demuestra la aparición de nuevos géneros como la “comedia a la italiana” (“Nos habiamos amado tanto”, de Ettore Scola) o el “spaghetti western” (“Por un puñado de dólares”, de Sergio Leone).

Nada es para siempre, pero...
Durante dos memorables décadas, Cinecittà mostró el milagro de la inteligencia artesanal y marcó un hito en las producciones cinematográficas de época, pero con los años 70 se inició un periodo de baja, superado sólo por el “fenómeno Fellini” (que desde el 39 hasta el 90 dirigió y escribió una treintena de películas, todas en Cinecittà), la nueva ola de resonancia del cine italiano de la mano de directores como Ettore Scola, Luchino Visconti y Pier Paolo Passolini, y el fortalecimeto de las coproducciones europeas (con Francia y Alemania, especialmente).
Aunque la relación de Cinecittà con la television habia comenzado fugazmente a fines de los 50, con la transmision en directo de “Tosca” por las pantallas de la RAI, la pantalla chica se mantuvo distante hasta la década de los 70, en que comenzó a elaborar programas de TV. Ello significó también la renovación digital de los procesos de postproducción que incluyeron la restauración de viejos films.
En los años 80, crecen los rumores de cierre. Roma cambia y la especulación edilicia y la instalación del primer centro comercial de la ciudad amenazan a Cinecittà. El 87 el incendio en una de las bodegas, se traduce en la pérdida de una cantidad incalculable de material histórico, entre vestuario y escenografia. Esta vez fue la publicidad quien la rescató de la muerte, con una media de 70 spots realizados al año.
En los 90, fue privatizada y, a decir del holding, Cinecittà se transforma en “una empresa multimedia que opera en el ámbito de la entretención y la cultura”, que hasta hoy realiza series de TV (como la versión local de “Gran hermano” u “Operación triunfo”), publicidad y video clips, sin olvidar, claro esta, el cine.
Y es que prácticamente toda la producción cinematografica italiana pasa, antes o después, por Cinecittà.. pero no sólo, aunque ya no es la “Hollywood del Trasevere” siguen visitandola de allende el Atlántico, asi lo demuestran peliculas como “El nombre de la Rosa”, “Las aventuras del Baron Munchausen”, “Il Postino”, “El Padrino 3”, “El Paciente inglés”, “Alien 2”, “Mision Imposible 3”, “El talentoso Sr. Ripley”, “Te con Mussolini”, “Gangs of New York”, “La pasion de Cristo”, “Ocean twelve”,...

Recuadro
De ella han dicho:
“Como en nuestro inconsciente, en Cinecità mensajes, señales, emociones que vienen quien sabe de dónde, son elaborados, estructurados, codificados en relatos de historias, expresadas en un lenguaje de signos, colores, luces, caras, vestidos de todo tipo de materiales emblemáticamente re-propuestos para realizar las fantasías aparecidas en la esfera imaginativa de un director. No es así que funciona y se exprime el mecanismo del sueño?” (Federico Fellini).
“Mas allá de las diferencias de costo y sus ventajas técnicas, es uno de los escasos reductos de la industria del cine donde se pueden construir espacios ficcionales con el respaldo de un artesanado de privilegio, que además se entrega con pasión al trabajo” (Ettore Scola).
“Cinecittà ofrece diversas posibilidades, todas alimentadas del entusiasmo y de una cultura del cine que aún pone el alma en cada parte de la realización de un film. La potencialidad de estos estudios son tantas, y es placentero confrontarse con una profesionalidad que vive la emoción del propio trabajo” (Francis Ford Coppola)
“Cinecittà es una época, una tradición. Es nuestra historia, la historia de nosotros, los actores” (Alain Delon).
“Cinecittà se mantiene simbólicamente una bella fortaleza, mientras fuera es el infierno, dentro de sus muros se continua a narrar fábulas, a veces amargas, a veces dulces, otras divertidas” (Marcello Mastroianni).

Leer más...

jueves, 7 de junio de 2007

Milán en 36 horas

El justo equilibrio entre arte, moda y diseño
Revista Que Pasa, junio 2007 (Chile)
Ciudad de la moda y el diseño por excelencia, asi se define hoy Milán, punta de lanza de eventos a nivel mundial y referente estético indiscutido. La ciudad más industrializada de Italia y la tercera, a nivel europeo, en atraer capitales internacionales.
Si bien es cierto la capital económica de Italia carece de la belleza explícita de otras ciudades de “la bota”, no resulta menos fascinante. Un pasado artísticamente glorioso resultado de la estrecha relación de los Sforza (duques de la ciudad por casi un siglo) con genios como Leonardo Da Vinci o Bramante, se contrapone –pero convive a la perfección- con un siglo XI pleno de diseño. Por Andrea Nuñez, desde Milán.

Viernes
9.00
Desde temprano en el centro de la ciudad el panorama se repite: sofisticados hombres y mujeres, perfectamente vestidos y “marcados”, estacionan sus bicicletas para realizar el ritual numero uno de la vida milanesa: capuccino e brioche al bar. Bueno es iniciar el dia imitándolos, mejor aun si mientras se bebe el café se puede apreciar a pocos metros de distancia la Madonnina del Duomo, la pequeña virgen que es el símbolo de la ciudad, ubicada en la parte alta de uno de los más bellos monumentos góticos de Europa. Para cumplir este objetivo, el bar ubicado en terraza de la tienda de departamentos La Rinascente, a un costado de la catedral.
Estar en Milán y no visitar el Duomo, es impensable. La catedral, siempre en labores de limpieza, comenzó a ser construida en 1386, y con una altura de casi 110 mt. es definitivamente el centro de la ciudad.

10.30
Saliendo del Duomo, vale la pena atravesar la emblemática Galeria Vittorio Emanuele (1867), un imponernte espacio comercial donde conviven sobriamente tiendas que van desde Gucci o Mercedes Benz hasta Mc Donald. En el extremo opuesto, la Piazza della Scala y el teatro del mismo nombre. Las visitas diarias al museo permiten conocer la historia del mítico teatro que hasta su restauración, finalizada el 2004, aún continuaba a montar complejos efectos especiales con las bombas hidráulicas inventadas por Da Vinci.

11.30
Como todas las ciudades italianas, Milán no esta excento de joyas arquitectonicas religiosas, en las cercanias del Duomo, las opciones: un clásico indiscutido es Santa Maria delle Grazie, iglesia ordenada por Ludovico El Moro a los mas importantes artistas y arquitectos de la época. Aquí que se encuentra “La última Cena” de Leonardo da Vinci. La reserva es obligatoria, con cerca de 2 meses de anticipo!.
Solo para gustos macabros es la iglesia de San Bernardino alle ossa, ubicada en la Piazza Santo Stefano. Una iglesia de planta octogonal, fundada en el siglo XIII contigua a un hospital y su cementerio. La iglesia reformulo el osario construyendo una pequena capilla adornada por hermosos frescos en el techo y enteramente cubierta de huesos.
Santa Maria presso San Satiro (más conocida como San Satiro), esta pequeña iglesia ubicada en una zona comercial tiene su particularidad en un error. Prácticamente finalizanda su construción (en 1482) los arquitectos se dieron cuenta que para realizar el altar restaban solo 97 cms.!. El problema fue presentado al joven arquitecto y pintor Bramante –maestro de la perspectiva- quien resolvió con la técnica llamada “trompe l’oeil” (engana el ojo). Asi, la falsedad del imponente altar sólo resulta obvia a no más de 3 metros del ábside.

13.00
La comida en Italia es en si misma un ritual, por eso y aunque parezca demasiado temprano esta es la hora del pranzo, mejor adaptase porque más tarde es posible que “la cocina este cerrada”. La Osteria La Pérgola (en una callejuela, a pasos de la Università Statale) es una buena opción para interiorizarse de la amplia tradición gastronómica local, en particular, e italiana, en general. No deje de probar el risotto alla milanesa (arroz con azafran) o funghi porchini alla cottoleta (champinones apanados) todo, claro, acompañado de una copa de vino con denominacion de origen Barbera.

15.00
Volvamos sobre nuestros pasos hasta el Duomo, a un par de calles de ahi nuestro itinerario gira a 180 grados para caer en el epicentro de la moda. Via Monte Napoleone (familiarmente “Montenapo”) es uno de los lados del llamado “quadrilatero de oro” formado también por las calles Sant’Andrea, Spiga y Via Manzoni. En estas pocas cuadras se encuentra la cima del shopping, la mayor concentracion de tiendas exclusivas principalmente italianas (Prada, Trussardi, Versace, Dolce&Gabbana, Kenzo y un largo etc). Ropa, joyas, pieles y antiguedades, todo en el que probablemente es el mayor parque temático de marcas y, claro está, de precios. Un café?... en la exclusiva Pasticceria Cova o quizá en la cafeteria del Emporio Armani.

16.30
Via Dante es un amplio paseo peatonal (y ciclistico!), con cafeterias, librerias, tiendas y una permanente exposición fotográfica al abierto. Nace en la Plaza del Duomo y finaliza en el Castello Sforzesco, una impresionante fortaleza desarrollada entre el medioevo y el renacimiento, que hoy acoge al Museo Egipcio y al de Arte Antiguo, donde se encuentra la última obra de Michelangelo, la Pietà Rondanini. Atravesandolo llegamos al Parque Sempione, una amplisima y visitada zona verde, antiguamente parte del Castillo y que ahora acoge el edificio de la Triennale di Milano.

17.00
La Triennale di Milano es la Mecca del design (en inglés, como aman decir los milaneses), construido en 1933, el espacio acogerá a partir del próximo año al Museo del Diseño. Exposiciones temporales paralelas excelentemente montadas (hasta septiembre, por ejemplo, una dedicada al arquitecto Renzo Piano, proyectista de obras en Paris, Genova y Nueva York). Cabe senalar la magnifica libreria, en la que bien podrían pasarse las horas destinadas a esta parte de la ciudad. El diseño crece la ciudad, un ejemplo de ello es la reciente ampliación de la Triennale con una nueva sala en la zona periferica de Bovisa.

19.00
Despues de un dia de trabajo, el “aperitivo” es el momento de encuentro obligado de los milaneses y ya que estamos aqui, en el mundo del diseño, bajemos por la larga escalera desde las salas de la Triennal hasta su blanquisimo bar restaurant. Una copa, un picadillo (aqui absolutamente sofisticado) y la vista hacia el Parque Sempione y la Fontana metafísica de Giorgio De Chirico.

20.00
Si las energías aún existen, un buen panorama nocturno lo ofrecen los navigli. Para llegar alli, ya fuera del centro historico, tomemos un tranvía, uno ultramoderno (cubierto de publicidad) o un hermoso y tradicional ventotto (llamados asi porque datan de ese año).
Como Venecia, Milán estaba originalmente rodeada de canales, la expansión automovilística de principios del siglo XX cambio la fisionomia de la ciudad y como testigos de esos años permanecen sólo dos canales: el Naviglio Grande y el Naviglio Pavese. En torno a estos se desarrolla una animada vida nocturna, bares, heladerías, restorantes... a Ud. la elección!.

Sábado
9.00
Milán vive entre lo antiguo y lo moderno, y que mejor recorrido para sentirlo en carne propia que aquel que comienza en el barrio de Brera, isla de ritmo diverso al del resto de la ciudad. El barrio es uno de las zonas más elegantes de la llamada “vieja Milán”, y tiene como centro la Pinacoteca Nazionale di Brera.
En este Museo, imprescindible para los amantes de la pintura clásica, se encuentran obras claves de Caravaggio, Rafael, Piero della Francesca, Boticelli y da Vinci, entre otros.
En el gran palacio barroco circundado de hermosos porticos, se encuentra también la Accademia di Belle Arti di Brera, una de las mas reputadas del mundo.

11.00
El recorrido por las adoquinadas calles adyacentes a Via Brera merece tiempo, cerca de 400 negocios de diversos géneros y cuatro iglesias, cada una con sus particularidades: San Simpliciano, San Marco, Il Carmine y L’Incoronata. En las cercanias también esta el Piccolo Teatro di Milano, institución que cumple 60 años y que anima la vida cultural milanesa de lunes a domingo.

12.30
Poco a poco, entre galerías de arte y librerias especializadas, vamos dejando atras Brera para adentrarnos en aspectos más modernos de la ciudad. En las Vias Solferino y Garibaldi, continuan las tiendas (es que estamos en Milán!), vitrina tras vitrina, todas –vestidos, decoración, alimentación- cuidan hasta los mínimos detalles. Más allá de su contenido, muchas son un espectáculo en si mismas.
En el camino, la próxima detención es en la Trattoria Rigolo (entre los comensales habituales, los periodistas del vecino Corriere della Sera) con un menu toscano, imposible resistir sus postres.

15.00
Llegamos a Via Moscova, aqui dos paradas necesarias. La Galeria Photology, desde 1992 la primera especializada en fotografía en Italia, y la recientemente inaugurada Mediateca Santa Teresa. Una ex iglesia barroca convertida en un espacio de hipermodernidad no sólo por su definición de “biblioteca sin libros”.

17.00
Siempre siguiendo la misma dirección encontramos Corso Como 10 (ubicado exactamente en dicha via y numero), cafe, restaurant, tienda de objetos, galeria de arte, bed and breakfast y libreria, todo se conecta desde un verde patio interno. El concepto es el placer para todos los sentidos, pero obviamente... con estilo. Y tal si antes de continuar a gironzolar (girar sin un destino fijo) la ciudad, nos tomamos un capuccino?.


Como llegar
Desde Santiago a Milán se puede volar con Lan Chile (Santiago/Madrid/ Milán) con un precio apoximado de €1.892, y con Tam (Santiago/Sao Paulo/ Milán), a €1.143, aprox.

Donde dormir
Hotel 3Rooms €310, habitación doble
Hotel Enterprise €290, habitación doble
www.bed-and-breakfast.it, desde €75, habitación doble

Datos utiles
Cenacolo (“La Ultima Cena”). Reservas al 39+02 89 42 11 46
Información turística www.milanoinfotourist.com.
Osteria La Pergola Vincolo S.Caterina s/n (zona Porta Romana)
Ristorante Rigolo. Largo Treves (Zona Brera)

Leer más...

lunes, 7 de mayo de 2007

Los niños de la vergüenza

Las víctimas del plan racial nazi demandan al Estado noruego
LND Mayo 2007

Según los planes del nazismo, a fines del siglo XX Alemania debía estar poblada de 120 millones de arios “pura sangre”. Este fue el objetivo de Lebensborn, el programa eugenésico de las SS y que permitió el nacimiento de unos 160 mil niños en Alemania, Noruega, Dinamarca, Holanda y Bélgica. Hoy, 159 de sus víctimas exigen una reparación por los agravios que debieron sufrir debido a su origen.

Todo comenzó en 1935, cuando Adolf Hitler declaró ilegal el aborto por parte de mujeres “arias”. Los vientos de la Segunda Guerra Mundial comenzaban a soplar y, poco tiempo después, el régimen comenzaba a promover dentro de sus huestes la procreación de un mínimo de cuatro hijos, para así, supuestamente, garantizar que la raza aria dominaría el mundo. De hecho, las madres que aportaban más de ocho vástagos eran condecoradas con una medalla de oro.
A medida que la ocupación alemana se extendía por Europa, también lo hacían los planes de una “raza superior”. En 1940, cuando Noruega y los Países Bajos fueron ocupados, sus rubias y blancas mujeres fueron consideradas óptimas para los planes reproductivos del Reich.


En tiempos de ocupación, Noruega acogió a unos 350 mil soldados alemanes que fueron animados a relacionarse con las mujeres locales. Bajo la atenta mirada de Heinrich Himmler, el jefe de las SS, la idea tomó forma.
En lo que habían sido elegantes hoteles y residencias se instalaron los hogares Lebensborn (“Fuente de vida”) que acogieron a las mujeres que portaban en sus vientres el “non plus ultra” genético. Tras comprobar los rasgos arios de la madre, probar la identidad del padre y demostrar que no tenían problemas genéticos, las mujeres tenían derecho a mantención económica y cuidados médicos; pero también debían jurar fidelidad al régimen nazi y permitir el adoctrinamiento, lo que incluía el bautizo de los pequeños en un altar con la cruz gamada.
A diferencia de lo que sostenía alguna vieja película, los hogares Lebensborn –que llegaron a ser una veintena, nueve de ellos en Noruega– no eran burdeles, y las mujeres fecundadas distaban de ser prostitutas. Eran jóvenes normales que se embarcaban en relaciones pasajeras o noviazgos con los invasores. Los hijos de estos amoríos podían permanecer con sus madres o ser entregados en adopción a familias nazis si cumplían con los requisitos raciales, pero muchos también fueron abandonados al terminar la ocupación.
El plan sostenía que los niños nacidos bajo el programa y sus madres serían considerados germanos y trasladados a Alemania para continuar la “purificación racial”. Sin embargo, al terminar la guerra, una comisión noruega estudió el caso y determinó que madres e hijos eran ciudadanos de sus respectivas naciones, cerrando así un capítulo pero abriendo otro de violencia y discriminación por muchos años ignorado.
Hijos del enemigo
Pese a que el programa también fue aplicado en Holanda y Dinamarca, donde nacieron cerca de 15 mil y cinco mil niños producto del mismo, respectivamente, fue en Noruega donde el Lebensborn dejó su herencia más negra. Hoy, los hijos de aquel descabellado proyecto rondan los 60 años y cargan con una infinidad de historias de violencia y discriminación. Porque en la Europa de postguerra, sobre todo después de la brutal represión de los nazis, ser “hijo de alemán” constituía un estigma desde cualquier punto de vista: para algunos, significaba la amenaza del enemigo dentro del territorio; para otros –los creyentes–, el fruto de un amor inmoral.
Muchas de las mujeres que tuvieron relaciones con los soldados de la Wehrmacht fueron enviadas a campos de concentración o a hospitales siquiátricos. Eran consideradas deficientes mentales, y se concluyó que sus hijos también debían serlo, por lo que fueron utilizados incluso como conejillos de Indias en pruebas con sustancias como LSD, mescalina y otras, según han denunciado informes del Ejército de Noruega, de la Universidad de Oslo y de la CIA.
Muchos niños fueron internados en hospitales siquiátricos sin siquiera hacerles pruebas, y sometidos en el interior de éstos a múltiples vejaciones. Otros fueron golpeados por sus familias cuidadoras, fueron agredidos física y verbalmente por compañeros de escuela o abusados sexualmente por sus profesores, y hasta hubo alguno que creció atado a una correa de perro.
Anni-Frid (Frida), la morena cantante de Abba, es parte de esta generación. Hija de un soldado alemán, su abuela y su madre fueron señaladas como traidoras. Esta última murió un par de años después y la pequeña familia tuvo que trasladarse desde el norte de Noruega a Suecia, huyendo de la estigmatización. Muchos años después, cuando la banda estaba en la cima de la fama, Anni-Frid conoció a su padre. “Demasiado tarde”, dijo.
Aquellos hijos de los soldados alemanes que conocieron su origen y sufrieron las consecuencias fundaron en 1999 una asociación, llamada Krigsbarnforbundet Lebensborn, la que acaba de presentar un recurso ante la Corte Europea de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo. Se trata de 154 noruegos, cuatro suecos y un alemán, quienes exigen una indemnización individual de 65 mil dólares, y casi cuatro veces más para aquellos que vivieron situaciones extremas. La acción judicial, que documenta cada una de las demandas, afirma que el Estado noruego violó los derechos de los ciudadanos que se comprometió a proteger en la Convención Europea de 1953.
No se trata, sin embargo, de la primera acción judicial de este tipo. En 1999, la asociación presentó su primera demanda ante un tribunal de Oslo, en la cual acusaba a Noruega de haber actuado como cómplice en el plan eugenésico nazi, pero el Gobierno adujo que el delito, de haberse cometido, estaba prescrito. En 2005, sin embargo, el Estado reconoció responsabilidades y ofreció una indemnización de 20 mil coronas (1,75 millones de pesos, aproximadamente) a cada uno de los afectados, cifra que fue rechazada por los demandantes. Los “niños de la vergüenza”, que sufren los mismos achaques y enfermedades que sus coetáneos, saben mejor que nadie que la raza perfecta no existe.

Leer más...

miércoles, 2 de mayo de 2007

Silo en Chile. El retorno del gurú

Diario La Nacion (Chile) Mayo 2006
“- ¿Y qué es eso de Silo, Juan Carlos?
- Una Iglesia... La verdadera iglesia.
- ¿Y, cómo? Yo nunca había oído hablar de eso.
- ¿Crees? ¿Crees, ahora?
- Sí, Juan Carlos.
- Si somos puros, o sea, Silo entrará en ti y te dará la felicidad”
Palomita Blanca. Enrique Lafourcade
A 70 kilómetros al norte de Santiago, en un terreno de 1,3 hectáreas, el argentino Mario Rodríguez Cobos se reencontrará el próximo sábado con sus seguidores chilenos.

Treinta y siete años han pasado desde que Mario Rodríguez Cobos, más conocido como “Silo”, habló ante un par de centenares de personas reunidas en la zona andina de Punta de Vacas, Argentina. Aquel 4 de mayo de 1969 a través de su discurso “La Curación del Sufrimiento”, Silo sentó las bases de uno de los más cuestionados movimientos de comienzos de los ‘70.
Mucha agua ha pasado bajo el puente y el “Movimiento” y su estructura se extiende hoy en más de 140 países del mundo proclamando la transformación social y política sobre la base de una “doctrina social” que crítica al sistema y propone el cambio mediante la transformación personal.
El Chile de hoy parece haber olvidado la polémica de los ‘70 o al menos, ha aceptado las distintas expresiones con que el llamado “Movimiento Humanista” se ha instalado en nuestra sociedad.
De hecho, el “Partido Humanista” fue parte de la originaria Concertación que puso fin a la dictadura, instaló una diputada en el naciente Parlamento (Laura Rodríguez) y uno de los suyos, Tomás Hirsch, encabezó la lista de la izquierda en las últimas elecciones presidenciales. Pero el ala política del movimiento es sólo una parte del trabajo de transformación global de la sociedad que Silo y sus seguidores proponen y que puede resumirse en el desarrollo de una nueva ética basada en una renovación espiritual, en principios de solidaridad y de no violencia.
Otras orgánicas de funcionamiento son la Comunidad para el Desarrollo Social, que trabaja con organizaciones de base, y el Centro de las Culturas, cuyo eje temático es la no discriminación. De hecho, esta última instancia fue una de las impulsoras del encuentro que el Presidente de Bolivia, Evo Morales, sostuvo con la sociedad civil en el Estadio Nacional el pasado 11 de marzo, reunión que estuvo marcada por la demanda de mar para Bolivia.
De vuelta a la espiritualidad
En julio del 2002, Mario Rodríguez Cobos “Silo” decidió alejarse de la orgánica política del Movimiento Humanista de la que es ideólogo, para enfocarse en sus aspectos místicos. Así nace “El Mensaje de Silo”.
Esta publicación que circula impresa y es de libre acceso en internet consta de tres partes: el Libro, conocido como “La Mirada Interna”; la Experiencia, planteada a través de ocho ceremonias algunas colectivas y otras personales que producirían cambios importantes y positivos en la vida diaria; y “El Camino”, que es un conjunto de reflexiones sobre la vida personal y social.
“El mensaje de Silo no ha variado”, explica Soledad Antúnez, vocera y miembro de uno de los grupos de Mensaje. “Los principios son los mismos: la búsqueda de lo profundo y lo sagrado que hay en cada uno, y a partir de eso el cambio social”, precisa.
La particularidad de los grupos que se reúnen en torno al “Mensaje” viene dada porque es una instancia no organizada formalmente, donde la discusión y la interpretación de los textos es libre y personal. Hoy en Santiago existen dos puntos de encuentro (denominadas “salitas”) en las comunas de Providencia y Peñalolén. Sin embargo, como la difusión del texto es libre, es probable que existan otros grupos.
“No es necesario tener fe, ni asumir compromisos absolutos”, dice Antúnez, precisando que “en la construcción de esta nueva ética participa gente de los cinco continentes”.

Salas Mensaje

Determinar cuántos son los seguidores de Silo alrededor del mundo es difícil. Sin embargo es significativo señalar que en el 2004, y con el aporte voluntario de los propios miembros, comenzó la construcción en varios puntos del planeta de las “Salas de la Comunidad del Mensaje”. Al respecto, Silo ha dicho “queremos que estos lugares sean recordados no por su majestuosidad arquitectónica sino porque en ellos se comenzó a reconstruir el espíritu humano”.
La Sala Regional de América Latina fue construida en Argentina (cerca de Buenos Aires), mientras que las cuatro restantes se ubicarán en Estados Unidos, Italia, Egipto y en la India. En tanto, se avanza en las Salas Nacionales y actualmente se construyen las de Punta de Vacas (en Mendoza) y Toledo (en España).
La Sala chilena, ubicada en el parque Los Manantiales, a 70 kms. al norte de Santiago, se inaugurará el sábado 6 de mayo coincidiendo con la ceremonia de “Celebración Anual del Mensaje de Silo”. Y es en este terreno de 1,3 hectáreas, Mario Rodríguez Cobos se reencontrará cara a cara con sus seguidores.



Leer más...